La cosmovisión yorùbá presenta un universo interconectado mediante el Aṣẹ, una energía vital que emana de la fuente suprema, Olódùmarè. El sistema de Ifá actúa como una guía ética y espiritual, utilizando el conocimiento de los 256 Odù para interpretar el destino y la naturaleza. A nivel individual, la espiritualidad se centra en el Ori o conciencia del destino, el cual debe armonizarse con el Iwa Pẹ̀lẹ́ o buen carácter para alcanzar la plenitud. Los Òrìsà funcionan como fuerzas naturales que manifiestan el poder divino y ayudan al ser humano a realinear su camino. En esta tradición, la iniciación no es el punto de partida, sino una etapa que requiere disciplina previa y una sólida base moral. Finalmente, la vida se entiende como un equilibrio constante entre el destino personal, el comportamiento ético y el poder espiritual para transformar la realidad.
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